
En la industria del cine, como en cualquier otro negocio, siempre hay figuras encargadas de buscar a aquellos que tienen un talento especial para algo y rentabilizar ese talento. Pues bien, en el cine esto no sólo está presente, sino que se explota de manera efectiva. Además, la tendencia está yendo a descubrir nuevos talentos que aportan menos problemas que los adultos y generan más beneficios, ¿Cuáles son? Los niños prodigio.

Estos niños prodigio fueron un boom cinematográfico en los años 30 en Hollywood, como ejemplo tenemos a Shirley Temple, que protagonizó numerosas películas de la época, o Judy Garland, que encarnó a la pequeña Dorothy en “El Mago de Oz”.


En nuestro país este boom llegaría más tarde con Joselito y Marisol. Pero, los niños prodigio son un negocio que ha estado siempre en auge, porque al no ser todavía adultos se les puede “moldear” a la forma de hacer de la productora y tan sólo se necesita el consentimiento paterno, que en muchas ocasiones viene rodado al poner unos ceros de más en un cheque .

En épocas más recientes podemos citar como ejemplo de niños prodigio del cine a Macaulay Culkin, el protagonista de “Sólo en casa” o a las gemelas Olsen, que recorrieron tanto el cine como la televisión de manera intensa durante su infancia, rentabilizando su condición de gemelas.

Pero si bien este fenómeno ha estado siempre presente, en los últimos tiempos tiene un especial boom con la apuesta de la Disney por dos niños que con más o menos prodigio, han sabido sacarle mucho partido con campañas de marketing agresivo que vuelven locas y locos a los adolescentes de todo el mundo. Efectivamente, estamos hablando del fenómeno de Hanna Montana y de Jonas Brothers.

¿Cuánto dinero está consiguiendo la Disney a su costa? ¿Y los padres de ellos? Porque el padre de Hanna Montana es su representante y en más de una entrevista ha reconocido que el grueso de los ingresos en casa los trae la niña, además su hermana pequeña comienza a seguir sus pasos. Pero es que los Jonas Brothers, han pasado de dar conciertos por iglesias con su padre, que es un pastor cristiano, a darlos en todo el mundo ¿Quizá prodigando la fe?.

Sea como fuere, creo que el fenómeno de los niños prodigio funciona para todos menos para el niño en sí, que pierde tanto su infancia como una educación escolar correcta; a costa de un “futuro” (en ocasiones inexistente) y de una fortuna que suelen malgastar los padres. ¿O no? ¿Qué pensáis vosotros?.
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